Exclusiva: Entrevista con Tomás Eloy Martínez
"Crecemos oyendo historias y las contamos para que permanezcan dentro de nosotros"
Tomás Eloy Martínez ./Jorge del Campo
Si el deber de todo escritor es arriesgarse siempre a ir más allá, Tomás Eloy Martínez lleva esta premisa a todas sus creaciones literarias. Desde la conocidísima Santa Evita a su última novela Purgatorio, el escritor y seis veces doctor honoris ha recreado la Historia de Argentina en distintas épocas y bajo prismas diversos pero jugando siempre a transformar la imaginación en lenguaje.
"El mismo lenguaje desencadena una realidad inesperada y nueva que permite ser otro", ha afirmado el argentino y lo ha llevado a término en distintos personajes que buscan y encuentran la verdad en sus textos y desde los que habla directamente al lector.
La literatura, esa mezcla de ficción y realidad desde la que se expresa, la política o las reflexiones sociales son esos "sueños" con los que retrata la realidad en su novelas, pero también están muy presente en sus múltiples colaboraciones periodísticas o sus obras de ensayo. Sin embargo, para Tomás Eloy el sueño es siempre superior a la realidad porque "fatalmente, nunca estás satisfecho con lo que como narrador quieres lograr".
"El libro desde las rapsodas a la globalización" es el título de la clase magistral que el autor argentino dará el próximo martes 27 a las 19:30 horas. Con este motivo, Tomás Eloy Martínez ha hablado en exclusiva con la redacción de www.casamerica.es
P.- Usted ha dicho: "Cada vez que sueñas un texto ese sueño es superior a lo que transcribes de él. Los libros son cajas de resonancia que encuentran cierto eco –o no– en la gente” ¿Hasta dónde pueden o hasta donde deben llegar esos ecos?
La aspiración de todo escritor es que los ecos de sus sueños y de sus ideales estimulen la imaginación y la pasión del mayor número posible de seres humanos. Para cumplir con ese objetivo, la literatura debe ser cortés con el lector pero a la vez incómoda. Quiero decir: clara y contundente, legible y, como todas las verdades, violenta .
P.- Su obra literaria juega con la vieja dicotomía de ficción y realidad de manera magistral y a la vez distinta a la clásica. ¿Es esta mezcla la mejor manera de contar la historia de Eva Perón en Santa Evita o una marca de estilo personal?
En todos mis libros y no sólo en Santa Evita, la narración se mueve en la delgada línea que está entre la imaginación y la realidad. No podría decir si es eso es una marca de estilo personal o es el lenguaje con el que vivo y con el que crecí. Esa es mi voz. No tengo otra. En la vida cotidiana, en cambio, soy como el narrador que ha definido Walter Benjamin: alguien para quien “narrar no sólo es significativo porque nos permite asumir o dibujar un destino ajeno.“Es significativo porque ese destino ajeno, gracias a la fuerza de la llama que lo consume, nos transfiere el calor que jamás obtenemos de nuestro propio destino”
P.- Más allá del realismo imaginario o de buscar ese reverso a la no-ficción, la investigación está presente tanto en sus ensayos como en las novelas ¿qué importancia tiene hoy el periodismo en la literatura?
No conozco novela que no incluya una cuidadosa investigación de los datos con los que trabaja. La investigación es común a obras como Guerra y Paz de Tolstoi, a Lolita de Navokov, a Cien años de soledad de García Márquez, y a los grandes relatos de Dickens. Algunos de ellos aprendieron a investigar en el periodismo, que necesita apoyarse sobre la verdad del mismo modo que la novela se apoya sobre la necesidad de ser verosímil.
P.- ¿Cree que los géneros se han difuminado tanto que es difícil reconocerlos? ¿Hacia donde debe dirigirse un escritor para continuar innovando más allá de los soportes que da la tecnología? Es decir, ¿qué hace original una historia?
Hace ya mucho que los géneros se impregnan unos a otros. Diría que desde el nacimiento de la escritura. ¿Que son la Ilíada, La Odisea, los libros del Viejo y el Nuevo Testamento? Lo que hace original a una historia o a cualquier ejercicio literario es la voluntad del escritor por expandir el género en que trabaja e ir mas allá de lo que establecen las convenciones, para lograr que la materia que relata, por antigua que sea, llegue a los lectores como si la vieran por primera vez.
P.- En su temática literaria se encuentra repetidamente Argentina ¿Cuánto hay de Latinoamérica en sus vivencias, su idiosincrasia, su manera de sentarse a escribir?
Soy argentino por nacimiento y latinoamericano por curiosidad y por vocación, español por mis antepasados. Como siempre he dicho, mi patria es la lengua en la que escribo.
P.- ¿Qué hace de esta región americana un territorio tan volcado hacia las letras, tan lleno de “cuentos”?
Si la pregunta alude a la Argentina, el país de Borges, de Silvina Ocampo, de Cortazar, debo decir que crecemos oyendo historias, vivimos para seguirlas oyendo y las contamos para que las historias permanezcan dentro de nosotros.
P.- La política está también muy presente en sus libros. Aunque sabemos que “todo” se ve afectado por ella, ¿por qué de ese interés latinoamericano hacia ella mientras que otras áreas del mundo tienden más al escapismo, o a otro tipo de temática?
Las novelas reflejan tanto lo que imaginamos como lo que nos pasa y la política, lo queramos o no, influye de manera profunda nuestras vidas. No creo que aludir a ella sea exclusivo de la cultura latinoamericana. Esta muy presente en las novelas de la India, de Egipto, de Israel y hasta de los paises escandinavos. Además, en estos tiempos hasta la religión es un forma de la política.
P.- La globalización y el intercambio no sólo de información sino de influencias se deja sentir también en la literatura ¿cómo de rápido va todo esto? ¿En qué modo ha variado su escritura y su pensamiento en los últimos tiempos?
Las innovaciones tecnológicas van más rápido de lo que quisiéramos y dentro de veinte años la aceleración será tal que quién sabe si tendremos velocidad para verla. Soy la misma persona que cuando empecé a escribir. Tengo los mismos ideales, las mismas convicciones y una visión parecida del mundo. No soy, por supuesto, impermeable a lo que leo, pero lo que leo gravita sobre mí menos de lo que sobre mí gravita lo que soy.
P.- Para concluir, el cielo y el infierno (más bien esto último) están muy presentes en la Tierra. Pero ¿Dónde está el Purgatorio (título de su último libro) y cómo se llega a la verdad a través de su lectura?
Tanto el cielo como el infierno y el purgatorio son para mí abstracciones, metáforas del más allá creadas en la Edad Media. El paraíso es lo inalcanzable, el purgatorio es la espera, el infierno es el olvido.






![Muestra el enlace externo en una ventana emergente. [http://www.casamerica.es/es/content/download/122573/1043948/file/Bases%202010.%20Bartolom%C3%A9%20de%20las%20Casas.pdf]](/var/casamerica.es/storage/images/bloques-de-menu/bartolome-de-las-casas2/1043959-3-esl-ES/bartolome-de-las-casas.jpg)
![Muestra el enlace externo en una ventana emergente. [http://www.semanadelacooperacion.org/]](/var/casamerica.es/storage/images/bloques-de-menu/semana-de-la-cooperacion/1061405-1-esl-ES/semana-de-la-cooperacion.png)


![Muestra el enlace externo en una ventana emergente. [http://www.laestafetadelviento.es]](/var/casamerica.es/storage/images/bloques-de-menu/estafeta/548973-11-esl-ES/estafeta.jpg)