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LA VOZ DE LOS YANOMAMI EN CASA DE AMÉRICA

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Su coraje, espíritu combativo y tenacidad se reflejan en su apodo: “Kopenawa”, que significa “avispón”. El nombre le vino cuando en un sueño chamánico los espíritus de las avispas se le aparecieron en el momento en que comenzó a luchar contra la invasión de las tierras de su pueblo a finales de los años ochenta. De esta forma tan poética comienza la nota biográfica de Davi Kipenawa, que viene por primera vez a Madrid, invitado por Casa de América para recibir la placa que materializa la Mención Honorífica del Premio Bartolomé de las Casas con que fué distinguido en la pasada edición de 2008. Con esta ocasión, tendremos la oportunidad de escucharle en una conferencia que mostrará su visión sobre la situación de la etnia a la que pertenece, la Yanomami.

El territorio de los yanomami conforma el mayor territorio selvático del mundo, de Brasil - unos 9,6 millones de hectáreas - y Venezuela, donde viven en la Reserva de la Biosfera del Alto Orinoco-Casiquiare - en unas 8,2 millones de hectáreas.

Los yanomami son uno de los pueblos indígenas relativamente aislados más grandes de Sudamérica, cuya población en la actualidad está en torno a las 32.000 personas. Durante los años 80, cerca de 40.000 buscadores de oro brasileños invadieron la tierra de los yanomami, y un 20% de ellos murió en sólo siete años.

Davi Kopenawa Yanomami (Davi Xiriana)

Nació en torno a 1956 en Marakana, una comunidad yanomami situada en la cabecera del río Alto Toototobi, en el estado brasileño de Amazonas. Uno de los recuerdos más fuertes que tiene de su infancia es de cuando su madre le escondía bajo un cesto cuando los primeros blancos llegaron a su aldea.

A finales de la década de 1950 y durante los sesenta, los primeros contactos con el SPI (Servicio de Protección Indígena del Gobierno brasileño), con la Comisión Fronteriza de Brasil (CBDL) y, más tarde, con misioneros de la organización estadounidense New Tribes Mission, desencadenaron enfermedades mortales para los aislados yanomamis de esta remota región. La comunidad de Davi se vio diezmada, y muchos miembros de su familia, incluida su madre, murieron como consecuencia de las epidemias que azotaron la zona en 1959 y 1967.

En 1983, Davi comenzó a luchar por el reconocimiento de la enorme área habitada por los yanomamis, en Brasil. Los mineros de oro (“garimpeiros”) estaban comenzando a invadir ilegalmente la zona y los yanomamis estaban empezando a morir de enfermedades como la malaria y la gripe contra las que no tenían resistencia.

En su comunidad, Watoriki, organizó la primera Asamblea General de los yanomamis en 1986 y en 1989 fue invitado a hablar ante el Congreso de Brasil y recibió el premio de Naciones Unidas Global 500.

La primera vez que salió de Brasil fue por invitación de Survival International, que en 1989 le pidió que aceptara en su nombre el “Right Livelihood Award”, o “Premio Nobel Alternativo”, en una ceremonia en el Parlamento sueco. Desde entonces ha visitado numerosos países y ha recibido diversos reconocimientos internacionales C.V. completo

Davi pasa la mayor parte del tiempo en su comunidad, Watoriki (la montaña del viento), donde practica chamanismo con su suegro y mentor espiritual, Lourival, el chamán más anciano y respetado del la región. Está casado con Fátima, y tienen seis hijos y dos nietos.

El pueblo yanomami

Como la mayoría de los pueblos indígenas del continente, posiblemente emigraron hace unos 40.000 años a través del Estrecho de Bering que une Asia y América, y poco a poco fueron bajando hasta Sudamérica.

Los yanomami viven en grandes casas comunales de forma circular llamadas yanos o shabonos. Algunas pueden alojar hasta las 400 personas. La zona central se usa para actividades como rituales, fiestas y juegos.

A pesar de que la caza sólo produce el 10% de su comida, entre los hombres es considerada una habilidad de gran prestigio, y todos valoran mucho la carne. Sin embargo, ningún cazador come nunca la carne que ha cazado, sino que la reparte entre sus amigos y familiares y él solo comerá la carne que recibe de otro cazador.

Las mujeres cuidan de los huertos, en los que cultivan cerca de 60 tipos de grano de los que obtienen casi el 80% de su comida. También recolectan frutos secos, moluscos y larvas de insectos. La miel silvestre es muy apreciada y los yanomami cosechan 15 variedades.

Tanto los hombres como las mujeres pescan, y utilizan el timbó o veneno para los peces en los viajes de pesca comunales. Grupos de hombres, mujeres y niños machacan haces de vid que dejan flotar en el agua. El líquido atonta a los peces, y salen a la superficie donde los recogen en cestas. Utilizan nueve especies de vid sólo para el veneno de los peces.

Poseen un vasto conocimiento botánico y utilizan cerca de 500 plantas para comer, elaborar medicinas, construir casas y otros artefactos. El suelo amazónico no es muy fértil, lo que les obliga a despejar trozos de selva cada dos o tres años, pues también tienen grandes huertos que obtienen de talar partes de selva.

Vida espiritual

El mundo espiritual es una parte fundamental de la vida de los yanomami. Cada criatura, piedra, árbol y montaña tiene un espíritu, que veces son malignos, y atacan a los yanomami lo que creen es la causa que les provocan las enfermedades.

Los chamanes controlan a estos espíritus inhalando un polvo alucinógeno llamado yakoana. A través de su trance visionario, se encuentran con los espíritus o xapiripë.

Davi Kopenawa explica:

Sólo aquellos que conocen a los xapiripë los pueden ver, porque los xapiripë son muy pequeños y brillan como la luz. Hay muchos, muchos xapiripë, miles de xapiripë como estrellas. Son preciosos, y están decorados con plumas de loros y pintados con urucum (annatto), y otros tienen oraikok, otros llevan pendientes y utilizan tinte negro y bailan de una forma preciosa y cantan de una forma diferente.

Lucha por el pueblo Yanomami

Davi Kopenawa, el denominado por la prensa alemana como el Dalai Lama de la Amazonia, salvó a su pueblo del borde de la extinción liderando una campaña internacional junto a Survival International y la Comisión Pro Yanomami (CCPY) para lograr la demarcación de sus tierras. Esta lucha se materializó en 1992 con la creación del Parque Yanomami.

Sin embargo, en los últimos años los buscadores de oro (garimpeiros) han regresado a la tierra yanomami, convirtiéndose en una nueva amenaza.

Como reconocimiento a su labor, el próximo dia 2 de junio, recibirá en Casa de América una Mención Honorífica otorgada por el jurado del Premio Bartolomé de las Casas, en reconocimiento a su destacado liderazgo en defensa de los derechos del pueblo yanomami y de otros pueblos indígenas brasileños.

Fuente: Survival Internacional