Argentina
Días de gloria para el arte argentino
El Malba, uno de los museos más atractivos de Buenos Aires.
Excepcional por donde se mire, el año que termina marcó el punto más alto en la difusión, legitimación e internacionalización del arte argentino, con el envío de Guillermo Kuitca a la 52a Bienal de Venecia y el triunfo en todos los frentes de León Ferrari, coronado con el León de Oro al mejor artista seleccionado por el director general Robert Storr para esa bienal. Con éxito de ventas, público y crítica arrancó Pinta en Nueva York, la feria impulsada por Diego Costa Peuser en línea con la geometría sensible que triunfa en el alto coleccionismo.
Sobre un terreno bien abonado, arteBA vivió la edición más exitosa de su joven historia. Una nueva audiencia, más audaz y comprometida con los artistas emergentes, consolidó con su presencia y con sus compras la gestión de Mauro Herlitzka, presidente de la Fundación Espigas y vicepresidente del Malba, quien antes de terminar su mandato como presidente le dio a la feria una categoría digna de estándares internacionales. Le toca ahora a Facundo Gómez Minujín, flamante presidente de arteBA, mantener elevado el listón de la calidad, la convocatoria y la vocación continental que posicionó este encuentro más allá de nuestras fronteras. Queda pendiente, y era éste el objetivo principal de Alejandro Reynal en su presidencia, ampliar el horizonte del coleccionismo y la base de compradores, aún anémica en un país necesitado de verdaderos mecenas.
Las cartas están echadas en esa dirección. Guillermo Alonso, abogado con experiencia de gestión, ha establecido una pareja relación de fuerzas con Nelly Arrieta de Blaquier, presidente de los amigos del Museo Nacional de Bellas Artes y cuenta con el apoyo del secretario de Cultura, José Nun, para acelerar el proyecto de ampliación del museo con una nueva entrada por el parque circundante. Casi podría firmarse, conociendo a los gestores, que la ampliación estará lista para el Bicentenario. En el otro extremo, parece remoto, por no decir imposible, que el Correo Central inaugure su formato de Centro Cultural del Bicentenario. Es una obra ambiciosa, requiere de un presupuesto enorme y de un cuidado extremo para que las transformaciones necesarias para albergar el futuro auditorio en la parte industrial del edificio sobre Corrientes no alteren la noble arquitectura del Palacio sobre la calle Sarmiento.
Un año más y el Mamba sigue esperando la ampliación, mientras el Malba crece en el imaginario colectivo como el museo de arte moderno de la ciudad, o ¿alguien imagina Buenos Aires sin el Malba? La errática política oficial ha sido la mejor aliada del proyecto de la Fundación Costantini, que también promete ampliación bajo la plaza contigua. Marcado a fuego por las elecciones, el año cierra con algunos interrogantes como el futuro del Centro Recoleta, del Mamba, de Estudio Abierto, y con una certeza: fortalecer la alianza del turismo y de la cultura, política que tiene en Hernán Lombardi su mejor adalid.
En el balance de este año se destaca el crecimiento de las oferta museística en el interior. Al leading case de Rosario, con el eje Castagnino-Macro bajo la conducción de Fernando Farina (hoy secretario de Cultura del intendente, Miguel Lifschitz), se suma el triángulo del arte cordobés formado por el Museo Caraffa, Palacio Ferreyra y Paseo del Buen Pastor. La agenda 2008 tendrá un plato fuerte con la antológica, de Marcel Duchamp, que organizan Adriana Rosenberg y Jorge Helft, y que inaugurará la ampliación de la Fundación Proa en La Boca. ¿Alguien duda de que el arte vive días de gloria?






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