Economía

Daños menores tras la crisis de los créditos hipotecarios

La Nación (Argentina)



Exportaciones desde un puerto de mar

México y América Central, cuyas exportaciones dependen en gran medida del mercado norteamericano, serían los más afectados.

La mayoría de los economistas internacionales confían en que la crisis de los préstamos hipotecarios en Estados Unidos no tendrá un impacto catastrófico en las economías latinoamericanas, aunque probablemente les hará algún daño. Yo añadiría que, a mediano plazo, quizá pueda tener un impacto positivo en la región. A juzgar por lo que escuché en varias entrevistas con algunos de los principales economistas de la región, la crisis de los préstamos hipotecarios podría perjudicar a América latina de dos maneras:

En primer lugar, ha provocado una contracción del crédito mundial, que hace que los prestamistas sean mucho más renuentes a prestar su dinero a países que perciben como potencialmente riesgosos, como Venezuela o la Argentina.

Esto, a su vez, hace que las empresas calificadoras aumenten el "riesgo país" de estas naciones, que hace más difícil a los gobiernos de esos países obtener nuevos créditos o mantener condiciones favorables para el pago de sus deudas.

En los últimos cinco meses, el riesgo país de la Argentina se ha disparado de 240 puntos a cerca de 490; el de Venezuela, de 231 a 509; el de Brasil, de 139 a 216, y el de Colombia, de 119 a 200.

Proyecciones

En segundo lugar, una disminución en la tasa de crecimiento de Estados Unidos hará caer las exportaciones de América latina. México y América Central, cuyas exportaciones dependen en gran medida del mercado norteamericano, serían los más afectados.

Algunas instituciones financieras, como Merrill Lynch, ya han ajustado hacia abajo sus proyecciones de crecimiento económico de Estados Unidos para 2008, del 2,3 al 1,5 por ciento.

José Luis Machinea, ex ministro de Economía de la Argentina y secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (Cepal), me dijo en un diálogo telefónico que ese organismo no ha cambiado su pronóstico de que la economía latinoamericana crecerá en un 5 por ciento este año, y en un 4,6 por ciento en 2008.

"Creo que esta crisis va a estar limitada, sobre todo porque hay una decisión de los bancos centrales del mundo desarrollado de intervenir muy fuertemente, y porque América latina está mucho mejor preparada para una situación de ese tipo que en los 90", dijo Machinea.

"Los países tienen más reservas, menos deuda pública, menores pagos de deuda externa."

Machinea agregó, sin embargo, que "si la crisis de Estados Unidos lleva a una desaceleración de la economía mundial y se extiende por más de seis meses, definitivamente le va a pegar a la región".

Guillermo Perry, jefe de economistas del Banco Mundial para América latina y el Caribe, me dijo que su oficina tampoco ha rebajado sus proyecciones económicas para la región.

"Hay una transmisión del nerviosismo, pero es un poco temprano para cambiar las proyecciones", señaló.

"Si la Reserva Federal logra contener esto, el efecto sobre América latina será marginal -dijo Perry-. El efecto más importante sería si se desacelera la economía norteamericana, pero tampoco significaría el fin del ciclo de crecimiento de la región."
Paulo Leme, jefe de investigaciones económicas de mercados emergentes del banco de inversión Goldman Sachs, me dijo que su empresa tampoco ha cambiado sus proyecciones económicas para la región.

"En este momento, lo único responsable que se puede hacer es indicar la dirección de las tendencias, que son hacia la baja", advirtió el analista.

Menos crecimiento

Claudio Loser, ex jefe del Departamento de América Latina del Fondo Monetario Internacional, y actualmente analista del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington, me dijo que la reducción del crédito mundial probablemente hará que las instituciones financieras pronto ajusten hacia abajo sus proyecciones de crecimiento de la región, a un 4 por ciento.

La tasa de crecimiento de Venezuela podría reducirse a un 3,5 por ciento el año próximo, si caen los precios del petróleo, y la de la Argentina al 4 por ciento, señaló.

Mi opinión: quizá todo esto será para bien. La reducción del crédito mundial premiará a los países latinoamericanos que han llevado a cabo políticas económicas responsables, ya que los inversionistas y prestamistas seguirán confiando en ellos.

Por el contrario, castigará a los países populistas que han dilapidado sus ingresos en medidas efectistas de corto plazo, ya que los inversionistas y prestamistas serán mucho más renuentes a tomar riesgos.

Los populistas de América latina, desde el presidente narcisista-leninista de Venezuela hasta el presidente un tanto mas sobrio de la Argentina, pueden quedarse sin otra alternativa que hacer lo que China, la India y Europa del Este vienen haciendo desde hace varios años: pensar a largo plazo, e invertir en el futuro.

Si la crisis no es demasiado severa, puede ayudar a hacer entrar en razón a varios países.