Literatura mexicana
Nostalgia de lo vivido
CONACULTA-INBA (México) [ sábado 28 de abril de 2007 ]
Marco Antonio Campos (México, 1949), dictó una conferencia en Casa de América la semana pasada sobre Octavio Paz y Jorge Luis Borges, específicamente sobre el origen y la estructuración de sus grandes poemas.
Marco Antonio Campos (Ciudad de México, 1949) fusiona prosa con poesía, en un ejercicio de escritura donde los sentimientos descarnados aparecen siempre antes que la metáfora fina. Comenzó a realizar apuntes poéticos a los 19 años de edad. Desde entonces sus temas son recurrentes: las pasiones humanas, el amor, la muerte, la duda religiosa, “el sol de la mujer”.
Luego de una infancia que él mismo define como “libre y resplandeciente”, Marco Antonio llegó a su adolescencia que transcurrió “en barrios oscuros, broncas y estudios modestos”, donde realizó las primeras lecturas juveniles de Frederich Nietzche y Albert Camus.
Durante su juventud, participó en las protestas estudiantiles de 1968. Uno de sus amigos más cercanos fue asesinado el 2 de octubre. Entonces, como parte del proceso de duelo, Marco Antonio comenzó a tornar esos apuntes sueltos en estructuras bien definidas. Además, realizó dos antologías, una de poesía y otra de prosa, sobre los textos escritos en torno a ese momento histórico del país.
A los 20 años realizó sus primeros apuntes poéticos y tradujo 'Una temporada en el infierno' de Arthur Rimbaud, que junto con Fernando Vallejo, han sido las directrices de su trabajo poético; autores con quienes Marco Antonio Campos tiene una deuda fundamental en el ritmo y la construcción de versos.
En 1972 recibió el Premio Diana Toscano a la promesa literaria. Sobre esa época de su vida, Marco Antonio aseguraba haber vivido un momento de “literatura excesiva”. Testimonio de esos años son los poemarios 'Muertos y disfraces y Una seña en la sepultura' .
Marco Antonio Campos cree menos en la imagen poética que en "la poesía que ayuda a vivir", como la de Stendhal, Borges o Russel, así como la prosa delgada y transparente de Nietzche, Elliot y Ungaretti. Afirma: “le debo bien poco a poetas mexicanos, porque ellos han olvidado su perspectiva histórica. Creo más en la poesía descarnada que en la de metáforas bellas que pierden al poeta en un mar de veleidades”.
Hojas de los años es el nombre del volumen donde se reúne la poesía de Marco Antonio Campos escrita durante la década de los 70; una exploración del fracaso vital y los amores perdidos, de la mujer anhelada y jamás encontrada y el desaliento.
En 1982 publicó su primera novela, Que la carne es hierba, una estructura de monólogos que encierra la vida de Ernesto, un exiliado mexicano que enfrenta el recuerdo del movimiento estudiantil del 68 y de su amigo muerto, del cual mantiene vivo el recuerdo por la relación amorosa que Ernesto entabla con la ex novia del difunto amigo. En esa misma época, Campos comenzó su trabajo como traductor de otros poetas, principalmente Rimbaud, Baudelaire, Elliot y Ungaretti.
Señales en el camino reúne 40 trabajos críticos y reseñas literarias que Marco Antonio Campos había publicado en la revista Proceso, que son una forma de explicar su propia escritura, su obra personal y sus influencias más cercanas, en una prosa donde aún persiste el fondo de la resonancia poética.
Su libro de relatos No pasará el invierno (1985) reúne cuentos sobre la culpa y la angustia, en un ejercicio de nostalgia que el propio Campos califica como un “intento de compensar con la escritura lo no vivido.”
Marco Antonio Campos ha realizado dos libros de entrevistas que sirven como referente y testimonio de algunos de los autores mexicanos más destacados, así como punto de partida para analizar sus obras: De viva voz (1986) y Literatura en voz alta, trabajos que realizó a la par de su labor como promotor cultural, desde distintas posiciones; ha sido director de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural; investigador del Centro de Estudios Literarios del IIFL de la UNAM y coordinador del Programa Editorial de la Coordinación de Humanidades de la UNAM.
En 1987 publicó Hemos perdido el reino, una novela de la cronología precisa del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México. Escrito en 127 cuadros que son como ráfagas, Campos es aquí un observador comprometido con las víctimas del desastre, en una visión sensible del autor que muestra el daño a sus allegados, tanto físicamente, como de manera espiritual y moral. Ese mismo año, publicó lo que sería su segunda antología poética, La ceniza en la frente, que reúne los poemas escritos durante la década de los 80, una poesía de registros a veces viriles, otras nobles o trágicos.
En 1992 Marco Antonio Campos recibió el Premio Xavier Villaurrutia por su Antología personal, un volumen que reúne poemas, cuentos y fragmentos de sus dos novelas anteriores. Dos años después, publicaría En recuerdo de Nezahualcóyotl, un libro que Campos comenzaría a escribir mientras residía en Salzburgo, Austria, donde se mezclan la historia y la ficción y se recrea, en el mismo tono de las novelas de Marguerite Yourcenar, el mundo político, de mitos y ceremonias al que pertenecía el Rey de Texcoco; una cronología que abarca desde el momento de su nacimiento hasta 13 años después de su muerte, en una narración que corre a cargo del cronista Huetzin.
De paso por la tierra es un libro de crónicas donde Marco Antonio Campos reúne sus experiencias de viajero, tanto como profesor de literatura, como lector huésped en países como Austria, Estados Unidos, Argentina, España e Israel. En ese mismo tenor se inscribe su poemario Los adioses del forastero (2002), poemas que van más allá de la imagen poética para dejar a flote la carga emocional y cultural de las distintas ciudades que el poeta absorbe.
Al día de hoy, Marco Antonio Campos se dice no decepcionado de las ideas de izquierda, sino de algunos hombres de la izquierda. Recientemente, ha publicado una nueva antología de su narrativa en Esos fueron los días; una recopilación de ensayos publicados en periódicos de circulación nacional bajo el título de 'Los resplandores del relámpago'; y el libro de poemas Ningún sitio que sea mío, en Editorial Calamus.
En 2004, Campos se hizo acreedor a la Medalla Presidencial Pablo Neruda otorgada por el Gobierno de Chile. Un año después, recibió el Premio Casa de América por su poemario Viernes en Jerusalén, un volumen que reúne poemas de infancia, de viajes y de desdichas amorosas.
*Marco Antonio Campos obtuvo en 2005 el V Premio Casa de América de Poesía Americana con su obra “Viernes en Jerusalén”, libro que fue publicado por la editorial Visor.






![Muestra el enlace externo en una ventana emergente. [http://www.laestafetadelviento.es]](/var/casamerica.es/storage/images/bloques-de-menu/estafeta/548973-11-esl-ES/estafeta.jpg)
