Unión de Naciones Suramericanas
Unasur
Diario Hoy (Ecuador) [ martes 22 de mayo de 2007 ]
Rodrigo Borja, quien fue presidente de Ecuador entre 1988 y 1992, es actualmente el Secretario Ejecutivo de la Unión de Naciones Suramericanas.
En una reciente entrevista televisiva, el secretario permanente de la recién creada Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Rodrigo Borja, se manifestó extremamente cauto respecto a los antecedentes y el futuro de la organización. “Todo está por definir”, fue la respuesta recurrente al esforzado intento del periodista de sacar algo en concreto. Se habló de una designación honrosa para el Ecuador y Quito, por ser la sede de Unasur y para Borja como máximo burócrata de esta entidad.
El nombramiento del ex presidente podría ser, efectivamente, provechoso, si se toma en cuenta su aceptación entre los líderes del mundo y, en especial, los socialdemócratas europeos.
No hay duda que la Unasur podrá acortar caminos, si aprende de la Comunidad Europea y su trayectoria de aciertos y errores. Al parecer, la primera lección proveniente de esa experiencia es no crear una burocracia inflada, sino austera. Se habló de una pequeña sede, que podría ser diseñada por Óscar Niemeyer, que daría un valor simbólico a la iniciativa.
Fue una pena que Rodrigo Borja estuviera tan poco elocuente, porque sin la identificación de la población, el proyecto no tendrá el empuje necesario. Lograr una opinión favorable será su primordial tarea.
La Unasur nace de los pactos ya existentes Andino y Mercosur, pero adhiere en su provisional estructura también a la Asociación Latinoamericana de Integración y al Acuerdo de Cooperación Amazónica.
Lo que concede vigor a este nuevo intento es precisamente que no pretende borrar todo lo actuado hasta ahora en Sudamérica en cuanto a iniciativas supranacionales e intergubernamentales. No creará, por lo pronto, nuevas instituciones, sino que trabajará en reuniones periódicas de presidentes y cancilleres, con una presidencia rotativa.
Otra enseñanza asimilada es la de postergar para el final la integración política. No es coincidencia que esta unión comience como comenzó la Europea, con un acuerdo energético. Luego vendrá una integración vial, de transporte, convenios de educación, cultura, ciencia y tecnología.
La creación de un mercado común es la tarea primordial y, solo después, se intentará la formulación de una constitución única, que todavía no ha sido lograda por Europa, tras más de 60 años de intentos.
Lo que Rodrigo Borja dijo con claridad fue que la Unasur intenta ser un contrapeso a las corporaciones transnacionales que quieren suplantar a los estados nacionales. La cuestión está en que si, siendo los modelos económicos de las 12 naciones que la conforman tan disímiles, se llegará a acuerdos prácticos que permitan un frente común.
La idea es eliminar entre los miembros los primeros aranceles hasta 2014 y la totalidad hasta 2019. Entonces, se habría formado un mercado inmenso, que hoy ya tiene 361 millones de habitantes y es la quinta economía del mundo.
Además es un excelente suministrador de alimentos, tiene casi la tercera parte de las reservas de agua e hidrocarburos para 100 años. La misma Europa estaría interesada en un bloque como este en calidad de socio.









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