“El gran problema es que no sabemos quiénes hemos sido”
En su visita a Casa de América, el historiador venezolano César Pérez Guevara reflexiona sobre uno de los ejes centrales de su obra: la necesidad de revisar críticamente la enseñanza de la historia en el mundo hispano. A su juicio, muchos de los conflictos actuales entre España y América Latina hunden sus raíces en una comprensión fragmentada —y a menudo ideologizada— del pasado común.
“Para poder saber quiénes somos, tenemos que saber quiénes hemos sido. Y el gran problema es que no sabemos quiénes hemos sido”, afirma durante la entrevista.
Pérez Guevara sostiene que tanto en América como en España se ha instalado una narrativa que desconecta a las sociedades contemporáneas de la complejidad histórica del mundo hispano. En el caso americano, critica la idea de que la historia comience hace apenas dos siglos, con los procesos independentistas, reduciendo todo lo anterior a una experiencia exclusivamente colonial.
El historiador propone recuperar categorías históricas que, en su opinión, han sido simplificadas. Defiende, por ejemplo, que lo ocurrido en América a comienzos del siglo XIX debe entenderse como una guerra civil dentro del mundo hispano, más que como una guerra internacional entre entidades plenamente separadas. “Fueron españoles de allá con españoles de aquí que se pelearon”, explica
A lo largo de la conversación, Pérez Guevara insiste en la importancia de distinguir entre la crítica historiográfica rigurosa y la construcción de relatos identitarios basados en el resentimiento. Considera que la enseñanza parcial de la historia genera fracturas profundas en la autoestima colectiva y en la percepción del propio pasado.
Lejos de limitarse al ámbito estrictamente universitario, ha apostado por trasladar el debate histórico al espacio público, a través de conferencias y plataformas digitales. Inspirado por la máxima de “enseñar lo que se entienda, lo bueno y lo útil, a todos”, reivindica una historia accesible, comprensible y socialmente transformadora.
Para Pérez Guevara, el conocimiento histórico no es un ejercicio erudito encerrado en círculos académicos, sino una herramienta para reconstruir puentes culturales y políticos entre ambas orillas del Atlántico. Solo desde una comprensión compleja —y no simplificada— del pasado, concluye, será posible articular un presente menos condicionado por los mitos y más abierto al diálogo.