Contar para no olvidar: el periodismo como herramienta de memoria colectiva

Entrevista con... Whitney Godoy

Entrevistamos a la fotoperiodista hondureña y actual cónsul de Honduras en Valencia, Whitney Godoy, protagonista del documental Whitney (2025), dirigido por Katia Lara y proyectado en Casa de América el pasado mes de diciembre. 

Godoy fue la única persona que acompañó y documentó durante todo su recorrido la histórica caravana de migrantes que partió desde Honduras en octubre de 2018. Con apenas 23 años y recién salida de la carrera de Periodismo, emprendió un viaje sin saber cuánto duraría ni en qué se transformaría aquella cobertura. Su objetivo era claro: documentar, dar voz y rostro a la desesperación de miles de personas que huían de la violencia, la pobreza y la corrupción estructural del país. Su trabajo contribuyó a atraer la atención mediática internacional y a levantar un puente entre dos formas de entender el periodismo: el más clásico y romántico, comprometido con la ética, la cercanía y la vocación de servicio a la ciudadanía, y las nuevas prácticas informativas que incorporan herramientas digitales, como los directos y el manejo de redes sociales para ampliar la inmediatez y eco de los acontecimientos.  

Años después, la directora Katia Lara le propone construir un documental a partir del material audiovisual que había grabado durante los meses que duró la caravana. Whitney nos cuenta que lo que en un inicio no fue pensado como una película, hoy se convierte en un ejercicio de memoria colectiva: el cine documental es una herramienta fundamental para “mantener de forma permanente e histórica” los acontecimientos que marcan a una sociedad, especialmente en contextos de crisis política y social como el que atravesaba —y sigue atravesando— Honduras. 

Le preguntamos si se siente cómoda al verse convertida, de algún modo, en una suerte de Moisés —Un éxodo sin Moisés es el título de su trabajo fotoperiodístico sobre la caravana—, asumiendo un papel de liderazgo narrativo para la construcción del largometraje. Godoy responde que la intención nunca fue situarse en el centro, sino visibilizar a la comunidad migrante. El documental, explica, nace de una voluntad de que esas historias sigan dialogando con el presente. 

Más allá de los momentos clave del recorrido, subraya la importancia de haber documentado la convivencia diaria, los lazos que se tejieron entre los caminantes y los gestos de solidaridad espontánea que hicieron posible el avance de la caravana. Recuerda la ayuda de comunidades guatemaltecas y mexicanas, o de organizaciones como Cruz Roja, pero sobre todo la voluntad anónima de ciudadanos que ofrecían alimentos, ropa o descanso sin que existiera una estructura previamente organizada. Para ella, esa empatía que emana de lo colectivo fue uno de los aprendizajes más importantes que recuerda del viaje. 

Godoy sostiene que la migración es un fenómeno que no se detendrá, porque responde a una necesidad humana de movilidad. Aunque reconoce que en los últimos años no se han producido caravanas de la misma magnitud, advierte que las causas estructurales persisten. Señala los avances y limitaciones del actual contexto político hondureño y subraya la importancia de una responsabilidad compartida: gobiernos comprometidos, empresas responsables y una ciudadanía activa, con criterio y capacidad de exigir rendición de cuentas. En este sentido, Godoy habla de una comunidad migrante que suele verse especialmente golpeada y atrapada entre promesas de regularización o protección que rara vez llegan a materializarse y a una red de intereses que termina relegando a estos países a una posición secundaria, sin voz ni capacidad de decisión. Frente a ello, reivindica la necesidad de fortalecer un patriotismo, un patriotismo crítico basado en la defensa de lo propio como punto de partida para construir justicia y dignidad.  

En un contexto global marcado por el aumento del rechazo y la criminalización de la población migrante —tanto en Estados Unidos como en Europa—, tanto Godoy como el equipo detrás del documental espera que éste se presente ante el público como una herramienta de sensibilización. El documental invita a cuestionar los discursos que reducen a las personas migrantes a cifras o estigmas, y a reconocer su aporte social, económico y humano a los países de destino. Godoy espera que la película llegue a más públicos, pero también a espacios de poder, para fomentar una mirada más justa y empática sobre uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. 

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