arte y arquitectura

CAPILLA

Palacio de Linares

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  • La capilla es de inspiración neobizantina, decorada con mármoles y mosaico que sigue modelos cosmatescos. Está cubierta de una bóveda baída con pinturas al óleo igual que en las paredes. El suelo de mármol de diferente colores forma unos dibujos geométricos. 
La pintura de la bóveda representa los 'Cuatro Evangelistas', obra de A. Ferrant (1889). En los tres lunetos se enmarcan pinturas que representan a 'Sueño de San José, en el lado de la epístola y firmado por A. Ferrant; a 'Cristo en Majestad rodeado de ángeles', sobre la puerta de entrada y firmado por el artista valenciano Francisco Javier Amérigo y Aparici (1842); y a 'Fernando III el Santo y Mercenarios'. en el lado del Evangelio.

En las paredes se representan a los once apóstoles, enmarcados por arcos de medio punto que descansan en columnas y pintados sobre fondo dorado imitando teselas con una inscripción identificadora. 

Al fondo, preside la estancia una mesa de altar en mármol blanco que se apoya en cuatro finas columnas con fuste decorado a la manera cosmatesca y capiteles vegetales. Sobre ella se muestra un sagrario también en mármol blanco. El fondo del conjunto está decorado con teselas de colores que forman un mosaico con motivos vegetales.
  • En una de las paredes laterales, las imágenes de cinco santos se enmarcan dentro de arcos de medio punto, apoyados en esbeltas columnas con capiteles corintios, Los lienzos encastrados sobre fondos dorados representan parte de los apóstoles, de izquierda a derecha: San Mateo, San Simón, San Felipe, Santiago el Menos y Santiago el Mayor. Todos ellos visten túnica y y el palio apostólico, mientras se alzan en una actitud de mirar al cielo. Van descalzos y portan en sus manos atributos iconográficos que les identifican de su imagen a partir del Renacimiento, con dorado nimbo y el nombre inscrito en latín con letras capitales sobre los hombros. Las obras fueron pintadas por Javier Amérigo y Aparici, seguramente en 1888.

San Mateo (Mathaevs), apóstol y evangelista, porta en sus manos un rollo de pergamino abierto en el que se lee: 'Evangelivm segvndvm matahaevm'. San Simón (Simon) se muestra con una gran sierra, instrumento martirial; mientras a su lado se alza San Felipe (Philipvs), quien abraza la cruz en la que, según la tradición, murió. Los otros dos apóstoles son Santiago el Menor (Jacobvs Alphaei), que sostiene con su mano derecha una clava, instrumento de martirio; y Santiago el Mayor (Jacobvs), que apoya su mano derecha en el báculo de peregrino del que pende una calabaza.
  • En uno de los muros laterales, se muestran las representaciones de cuatro santos, enmarcadas dentro de arcos de medio punto que se apoyan en esbeltas columnas con capiteles corintios, Los lienzos encastrados sobre fondos dorados representan parte de los apóstoles, de izquierda a derecha: San Juan, San Andrés, San Judas Tadeo y San Bartolomé. Todos ellos visten túnica y y el palio apostólico, mientras se alzan en una actitud de mirar al cielo. Van descalzos y portan en sus manos atributos iconográficos que les identifican de su imagen a partir del Renacimiento, con dorado nimbo y el nombre inscrito en latín con letras capitales sobre los hombros. Las obras fueron pintadas por Javier Amérigo y Aparici, seguramente en 1888.

San Juan (Joannes), apóstol y evangelista, está pintado en actitud de escribir algo bajo la inscripción divina. A su lado, San Andrés (Andreas) está abrazado a la cruz de su nombre, en aspa, que se encuentra a su espalda. San Judas Tadeo (Jvdas Thaddaevs) viste en túnicas azuladas y sostiene en las manos un hacha. Por último, San Bartolomé (Bartholomaevs) aparece únicamente tapado con un manto y sujetando en la mano el cuchillo con el que fue desollado vivo.
  • En el muro de la epístola pintó Alejandro Ferrant la obra 'Sueño de San José'. 

En el interior del pequeño taller artesano, el carpintero San José dormita sobre el banco en el que lleva a cabo su trabajo. A su alrededor se encuentran esparcidas sus herramientas, como la sierra en la que descansa su brazos. 
Un ángel rodado por un aura de luz que refleja su vestido, anuncia a San José la concepción divina de María, alejando de este modo las dudas del santo patriarca. El ángel indica con el dedo índice de su mano izquierda el cielo, mientras que con la mano derecha señala a la figura de la Virgen María, que aparece arrodillada en una sencilla estancia al fondo, en actitud de rezar. 

El amor de los santos esposos queda manifiesto por las dos palomas que están sobre una repisa encima de San José.
  • La obra de 'Cristo en Majestad' fue pintada sobre el marco de la puerta por el artista Francisco Javier Amérigo. El Cristo sedente, en actitud de bendecir, sostiene en su mano izquierda el orbe rematado por la cruz. A su lado, cuatro ángeles arrodillados le rodean, dos de ellos moviendo incensarios que expanden el humo del incienso. Tras ellos, coros de ángeles alaban al Señor. 
En la parte superior sobresalen los rostros de cuatro angelitos, un detalle en altorrelieve en dorado que remata el conjunto.
  • Detalle de la imagen de la virgen, que se guarda dentro de la capilla del Palacio de Linares y que aparece representada en posición de plegaria, alzada en el aire justo encima del altar.
  • Detalle del sagrario de la capilla del Palacio de Linares, que se muestra encima del altar de la estancia. Con una rica decoración en tonos dorados, presenta motivos religiosos en grabados azules.
  • Detalle del altar, en el que se aprecia la decoración floral y vegetal sobre el mármol blanco. El conjunto está ricamente compuesto por detalle en varias tonalidades que aporta majestuosidad a la estancia.
  • El suelo de la capilla está hecho en mármol de diferentes colores, con motivos geométricos, principalmente de estrellas. Su decoración combina perfectamente con la cenefa de las paredes de la estancia.
  • La capilla del Palacio de Linares es de inspiración neobizantina, decorada con mármoles y mosaico que sigue modelos cosmatescos. La mesa altar de la capilla está hecha en mármol blanco, apoyada en cuatro finas columnas de fuste decorado con madera cosmatesca y capiteles vegetales. Sobre ella se alza un sagrario también en mármol blanco. El fondo del conjunto está decorado con teselas de colores que forman un mosaico con motivos vegetales. Encima del altar, se muestra la imagen de una virgen, que se eleva en el aire entre una nebulosa,
  • La mesa altar de la capilla está hecha en mármol blanco, apoyada en cuatro finas columnas de fuste decorado con madera cosmatesca y capiteles vegetales. Sobre ella se alza un sagrario también en mármol blanco. El fondo del conjunto está decorado con teselas de colores que forman un mosaico con motivos vegetales.
  • La capilla se cubre con una pequeña cúpula sobre pechinas, sin interrupción entre estas y el desarrollo de la parte cupuliforme, que se centra por una diminuta linterna. Esta linterna cubre por una amplia estancia cuyo techo fue pintando imitando un cielo, produciéndose un efecto perspectivo. Toda la vuelta de la cúpula está cubierta con lienzos al óleo, con un fondo dorado, imitando teselas. Alejandro Ferrant pintó sobre las pechinas a los 'Cuatro Evangelistas' de gran tamaño, cada uno de ellos con sus atributos característicos. 

En la pechina inferior derecha se pintó a San Lucas, vestido como los apóstoles con túnica y palio. El santo se muestra calvo y aviejado, con una puntiaguda barba blanca mientras sostiene en sus manos ante el Altísimo un gran libro abierto que contiene una inscripción en la que se lee el texto de inicio de su evangelio. A su espalda está  el toro (este caso sin alas), atributo particular que el corresponde como Evangelista. A sus pies hay dos tinteros cilíndricos de metal ante los que descansa un pincel y un pergamino en el que figura la imagen de la Virgen. 

En la pechina inferior izquierda está retratado San Marcos, arrodillado, vestido de hebreo y con la cabeza cubierta. Porta en sus manos un rollo de con el texto que da inicio a su Evangelio. A sus pies hay un estucho cilíndrico con más rollos y, a un lado, un león (también sin alas), su atributo particular como evangelista. 

En la pechina superior izquierda se muestra a San Juan, apóstol y evangelista, envuelto en un brillante manto rojo. El apóstol se arrodilla en un reclinatorio en actitud de adoración. Aparece representado como un joven imberbe y porta en sus manos su atributo personal: una copa con la serpiente alada, símbolo del veneno que, según la leyenda, hubo de tragarse para demostrar la verdad de su predicación. Delante del reclinatorio, en su gran libro, aparece en latín un texto del inicio de su evangelio. Su atributo personal como evangelista, el águila, se asoma a un lado. 

Por último, la pechina superior derecha está ocupada por San Mateo. Viste una túnica talar blanca y lleva un manto azul por encima del hombro izquierdo. El apóstol alza sus brazos al cielo y porta en su mano derecha la pluma con la que escribe su evangelio en el libro que le soporta el ángel, su atributo particular. Delante de él, sobre un pequeño muro en el que se encuentra un tintero y una pluma, un pergamino contiene el texto con el que comienza su evangelio.
  • A ambos lados de la entrada a la capilla se encuentran retratados dos apóstoles: el de la izquierda es San Pablo y el de la derecha, San Pedro. Sobre el marco de la puerta, Javier Amérigo pinto 'Cristo en Majestad'.

San Pablo se muestra portando la espada que es su atributo más particular y se le retrata viejo y con barba. San Pedro aparece en actitud de bendecir con su mano derecha mientras que con la izquierda porta las llaves, atributo de su pontificado, que presentan la cruz patriarcal.
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Pareciera estar dentro de una iglesia, o en la nave de una catedral. Es la capilla, un rincón privado para la oración de los marqueses en el interior del Palacio de Linares. Su inspiración neobizantina, acorde con la época, nos da una idea de la majestuosidad que albergan todos sus detalles. 

Rodean la estancia una hilera de arcos de medio punto sobre columnas de estilo corintio, que se extienden sobre un suelo de mármol con motivos geométricos. Acompañan al inquilo en su visita a la capilla los once apóstoles, acomodados en las paredes en pinturas al óleo. Todos levantan la mirada al cielo, o tal vez al techo, cubierto por una cúpula sobre pechinas que es una de las maravillas de la sala: los 'Cuatro Evangelistas', la pintura de Alejandro Ferrant.

Cada ínfimo detalle contiene un significado especial en esta capilla del siglo XIX, que está iluminada por la linterna que se descuelga del centro de la cúpula y que aporta a la sala una luz cálida, un aura casi celestial. Un altar de mármol blanco preside la estancia, decorado con teselas de colores, y coronado por la imagen de la virgen y un sagrario. 

 

Casa de América conserva estos tesoros en su interior, cerrados al público en general a excepción de las visitas guiadas, pero que abre ahora en esta galería virtual para vivir parte del encante de este palacio madrileño. Cada fotografía está acompañada de una extensa y exhaustiva descripción artística.