Este mes

Nació en 1987. Docente , periodista e investigador. Editó El barrio del tambor, la marca negra en el bicentenario (dos ediciones); Agmer. Un gremio escuela; Poemas del Principiante . Salió en Antología Poética de Juan Laurentino Ortiz (Arg.) y en la Revista Digital Literatura y Poesía, de México. Productor de la serie audiovisual Su móvil, nuestro móvil.

América es un viaje. Un viaje por la cultura, por la alegría y por la naturaleza... Y si se trata de ofrecer un Blog "diferente" qué mejor que sea un "Blog Viajero". Un Blog que recorra América, de Cartagena de Indias a Patagonia, pasando por Santiago de Chile, Buenos Aires o algún punto remoto del Amazonas. Y para que el viaje sea completo, cada mes, le pasaremos el testigo a un Editor que esté recorriendo América Latina para que nos cuente su aventura. Desde aquí, pubicaremos, Post a Post, día a día, las fotos de cada momento... Si quieres ser Editor escríbenos a [email protected]... O si te hace ilusión contarnos tu viaje... ya sabes, nosotros contamos contigo.

Otros viajeros

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La Danza de los Viejitos

Julie Sopetrán
Lo más hermoso de las danzas es su sentido del humor, su dinamismo y entusiasmo, además este baile suele durar muchas horas
Pátzcuaro, Michoacán (México)
25-09-2015
Fotos de: Julie Sopetrán

Me llamó tanto la atención ésta forma de interpretar la vida... Según algunos antropólogos, esta Danza se le dedicaba en los antiguos ceremoniales purépechas, al dios Viejo, al dios del Fuego y también al dios del Año Huehuetéotl.

Los tarascos vivían especialmente en el centro occidental de México. Con la llegada de los españoles la danza se fue transformando y aplicando en la región llamada lacustre de Michoacán, muy rica en músicas y danzas en estas sierras alrededor de Uruapan.

Lo más hermoso de esta danza es su sentido del humor, además de su dinamismo y su entusiasmo. Se necesita ser un artista para saber expresar el movimiento de los pies y los gestos corporales, expresando la danza de esa forma tan original, que no se parece a ninguna otra. Pátzcuaro estaba abarrotado de gente, la música era más fuerte que todo lo demás y la danza era el centro de todas las miradas, incluida la mía. El traje campesino consta de camisa de manta blanca y los calzones haciendo juego, ostentando la parte baja de los calzones que es muy holgada y está toda bordada con mucho primor. Llevan sombrero de ala recta. Las máscaras brillan, están hechas con una pasta de caña de maíz, otros artesanos utilizan el barro y otros la madera para elaborarlas.

Las facciones de los viejitos son muy sonrientes, burlonas, pícaras, algunos hacen las máscaras desdentadas y con una piel muy rosada o muy blanca, simbolizando a los españoles, a los blancos que envejecen más rápido que los indígenas y suelen ser más achacosos en sus andares. Cuando danzan acentúan mucho sus gestos y los movimientos débiles de la ancianidad, les cuesta dar un paso o doblar la cintura, a la vez les dan golpes de tos, se encorvan y hacen como que tropiezan sin dejar de danzar, expresan muy bien lo que es la vejez, pero de pronto, por arte de magia, se transforman y actúan como si fueran muy ágiles y jóvenes, todo el vigor y la agilidad de la juventud parece inspirarles, zapatean de forma muy estruendosa y se olvidan de su aparente ancianidad muy bien disfrazada y mejor imitada.

Lo que quiere decir que detrás de las máscaras hay una gran juventud o un extraordinario bailarín. La música acelera sus compases y el frenesí es tanto, que no distingues por donde van los pies sólo percibes el movimiento. Hay muchas referencias sobre esta danza. Se celebra especialmente en Navidad, dicen que cuando nació Cristo, los más ancianos de este lugar no sabían cómo adorar al Niño Dios, y pensaron que podían danzar delante de él como ofrenda de sus sentimientos y amor. Dice la leyenda tarasca, que el Niño Dios al verlos danzar, les sonrió y una de las mujeres que allí se encontraban al verlo sonreír al Niño, se lanzó también a bailar con los viejitos. Desde entonces la llaman la Maringuia o Maringuilla, sus pasos son cortos, cuando están danzando los viejitos ella se une al grupo para que el Niño no deje de sonreír.

Estas danzas pueden durar muchas horas, hay mucha tradición de padres a hijos que heredan la costumbre de bailar, incluso hacen promesas de bailar mientras vivan y se lo ofrendan a la Virgen Inmaculada Concepción. Se baila especialmente también en la fiesta de la Candelaria, Navidad y siempre que hay motivo para celebrar algo. Algunos danzantes se pasan la noche bailando y el Presidente Municipal está obligado a darles comida, como el pozole, el atole y los buñuelos. Por la mañana ron y cigarros con churipo que es un caldo de res, kurundas y pollo con mole. Todo lo dirige el abuelo que es el Varepití, le acompañan los payasos, los feos, que son los que se burlan de los viejos. La música que les acompaña se hace con los violines, el clarinete y la guitarra.

Son muchos los detalles y la filosofía que ofrece esta danza, pero lo más importante es el ejemplo que nos dan al tener ellos, el pueblo tarasco, el conocimiento para afrontar con valor y entereza la idea de envejecer, saber cómo se ríen y como admiten el paso de los años sin vacilar, jovialmente, nos enseñan a saber gozar mejor la dicha de estar vivos y enfatizar y exhibir qué es el movimiento, la acción, lo que verdaderamente es trascendente y puede ser vuelo y belleza, no importa la edad, es el ánimo la filosofía dual de la existencia, lo que realmente merece la pena expresar en esta danza y en cualquier otro momento de nuestras vidas. 

Comentarios

Lindo artículo  Julie Sopetrán sobre esta ancestral tradición de Michoacán, muchas gracias.

¡Saludos desde México!

Además de documentarnos sobre las costumbres del país, en Julie, en su prosa, se adivina el amor que siente por México.

Importante el apunte final: es el ánimo de la filosofía dual de la existencia.

Necesario incorporarse a la danza.

Camy

Hola Julie, un buen artículo de la idiosincrasia del pueblo tarascano que refleja en sus danzas una forma de entender la vida, imprimiendo su sabiduria frente a la vejez.

Es una bonita tradición y me ha gustado saber que los hijos desean seguir con el baile igual que sus padres.

Sin duda, el baile es expresión de alegría y qué mejor que bailar para el Niño Jesús y la Virgen.

Gracias

Hola Julie, un buen artículo de la idiosincrasia del pueblo tarascano que refleja en sus danzas una forma de entender la vida, imprimiendo su sabiduria frente a la vejez.

Es una bonita tradición y me ha gustado saber que los hijos desean seguir con el baile igual que sus padres.

Sin duda, el baile es expresión de alegría y qué mejor que bailar para el Niño Jesús y la Virgen.

Gracias

Hola Julie, un buen artículo de la idiosincrasia del pueblo tarascano que refleja en sus danzas una forma de entender la vida, imprimiendo su sabiduria frente a la vejez.

Es una bonita tradición y me ha gustado saber que los hijos desean seguir con el baile igual que sus padres.

Sin duda, el baile es expresión de alegría y qué mejor que bailar para el Niño Jesús y la Virgen.

Gracias

Tiene que ser muy especial y bello poder disfrutar de este baile-danza tan ancestral; me alegra que no se haya perdido  con el correr de los tiempos que, tristemente, suelen dejar en el olvido estas hermosas tradiciones.

Gracias, Julie, un abrazo muy grande

 

montserrat martínez c.