CABO POLONIO. URUGUAY. Foto enviada por Inés Ruiz
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¿Qué es un tianguis?

Julie Sopetrán
México
01/10/2015
espacio social / vendedores / comercio
Fotos de:Julie Sopetrán
Texto de:Julie Sopetrán
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Ha sido siempre el espacio social y cultural del indígena y antiguamente estos mercados se hacían en el centro de las ciudades.

Un tianguis es un mercado. La palabra tianguis, procede del náhuatl tianquiztli que significa mercado público. Es un lugar de vendedores ambulantes, es una feria de trueque, de compra y venta. Pero sobre todo el tianguis es un lugar de encuentros, de familias, de disfrute entre parientes, es el motivo o el pretexto para relacionarse, o sea un lugar humano, festivo y alegre.

El tianguis es y ha sido siempre el espacio social y cultural del indígena. Antiguamente estos mercados se hacían en el centro de las ciudades. Cuando llegaron los españoles a México, se quedaron muy sorprendidos por lo bien organizados que estaban los indígenas con respecto al comercio.

En México el vendedor ambulante es gente muy trabajadora, está muy bien aceptado por la sociedad y suele ser gente de confianza. Es un grupo de la sociedad que vive en peores condiciones y aunque dicen que tiende a desaparecer, los mercados de México son los más grandiosos que yo he conocido, ni siquiera el Gran Bazar de Estambul los iguala. Este mercado ha existido siempre en Meso América, es como un arco iris de relaciones humanas, data de tiempos inmemoriales, siglos antes de la llegada de los españoles.

La única plaza de la ciudad de México en el siglo XVI, la plaza mayor, allí se situaba el mercado más grande de la Nueva España. El tianguis es un verdadero acontecimiento social donde agricultores, artesanos y comerciantes ofrecen sus productos a la población. Su tradición y su herencia son la tradición y la herencia indígena por excelencia. Hablando de estos mercados, Pablo Neruda lo dijo muy bien: “Son los más hermosos del mundo”, y así lo creo.

Existen también los Tianguis Turísticos, a la que he sido invitada varias veces. Este año ha sido el número 36 y es uno de los eventos más representativos de los profesionales de la industria turística de México. Es algo semejante a lo que en España llamamos FITUR. Se celebra en el puerto de Acapulco y asisten representantes de todo el mundo.Pero volviendo a los tianguis de los que hablaba anteriormente, entre los varios que he recorrido en México, recuerdo el de Ocatlán de Morelos. El de Mitla, el de Teotitlán del Valle y este de Tlacolula, en Oaxaca y cómo no recordar los de Tehuantepec en el Istmo. En la ciudad de México, el de La Merced, me impactó el de Sonora, un mercado tan grande como puede ser la ciudad entera de Guadalajara, España. El de Coayacán y San Ángel… Los de Michoacán, en Pátzcuaro, y tantos lugares donde el tianguis es no sólo el cuerpo sino el alma de México.

Antes voceaban de calle en calle los camotes, la calabaza y la gelatina para el desayuno. También van desapareciendo las voces que anunciaban la venta de periódicos o los vendedores de nieve de limón, de piña, de fresa, de guanábana, de pastiche o tamarindo. Pero en los mercados no faltan las famosas “agüitas”. En todas partes, y en México también, ya no van por las calles comprando ropas viejas, periódicos usados o leídos ni vendiendo carbón. Todo eso se fue, pero no los tianguis. 

Estos mercados aumentan, todo está lleno de puesteros que venden de todo en cada plaza o esquina, en cada sitio al aire libre, en cada lugar de nuestro México lindo y en cada día de la semana.
Desde las verduras más frescas recién recogidas en las milpas, frutas, pollos muertos y desplumados, carnitas, trozos de carne de res y de puerco, son esos mercados fijos de los que también disfrutamos en España. A través de ellos nos damos cuenta de la importancia que tiene la cocina mexicana, con sus productos frescos, el maíz, los nopales, la calabaza, el tomate, los aguacates, el chile, el chocolate, la canela, la vainilla, tantos productos originaros de México que después llegaron a Europa y el resto del mundo. Pero los otros, los tianguis que también tienen sus días y sus lugares fijos, o los que van sobre ruedas o los que abren a diario, están a flor de tierra, de calle, de lugar abierto a los turistas, a los ciudadanos, al mundo.

No puedo dejar de mencionar las tiendas de abarrotes, para nosotros tiendas de ultramarinos, o tiendas de pueblo, donde se encuentra de todo lo que pidas. Histórico es el mercado de la Lagunilla que lo dividieron en cuatro partes, uno para semillas, pescado y aves, frutas y legumbres; otro para muebles; otro para ropa y telares y otro para puestos más fijos. Tantos mercados y tantas especialidades que no se puede abarcar su diversidad.

Los supermercados que lo invaden todo aparecieron en México por los años treinta y cuarenta, como Sumesa, luego llegaron cadenas como Gigante o Comercial Mexicana y los hipermercados, pero nada ha suprimido al mercado indígena.

El tianguis es una exhibición bestial de todo lo que se pueda uno imaginar para ver, oír, oler, gustar y tocar. Un verdadero lujo de mercancías, además de comidas, bebidas, música, petates y cazuelas, artesanías, vestidos, muebles, semillas, lana, chiles, panes, cueros, molcajetes, velas, artículos típicos, dulces y chocolates, especias, sombreros, comales, calzados, yerbas medicinales, condimentos, huaraches y sarapes, flores, recuerdo una carretilla de dalias y un guajolote en el suelo, cerdos o como diríamos en España, cochinillos recién destetados… animales, cosas, muchas cosas y todas son un vivo exponente de la cultura mexicana.

Haciendo un recorrido por Michoacán, tengo que recordar sobre todo, los tianguis de su riqueza artesanal como en Zinapécuaro, Uruapan, Pátzcuaro, Paracho donde se hacen las guitarras y su tianguis es una verdadera orgía de productos. Angahuan, Santa Clara del Cobre… Por citar algunos de estos tianguis inolvidables que he visitado en Michoacán en muchas plazas. De la misma forma que hay tianguis especializados, en comida, en vestidos, en frutas de la tierra, en artesanías, los hay también de animales del campo. Recuerdo el de Tlacolula de Matamoros, situado en los valles centrales, descendientes de Zapotecas, en el Estado de Oaxaca, a pesar que este pueblo tiene su Mercado Público con más de doscientos puestos, es popular su tianguis de “Martín González”. Y también disponen de dos hectáreas de terrero para su mercado de animales al que llaman “el baratillo” donde se truecan distintos tipos de ganado, vacuno, bovino, caballar, caprino, porcino, ovino y asnal.

Creo que fue en fin de semana, domingo, su calle principal kilométrica y alrededores, donde se reúne cantidad de gente de distintas comunidades, gente de los pueblos cercanos que van a vender e intercambiar sus productos que los ponen sobre una manta en el suelo. Llegan de sus rancherías y es tan grande, que puedes perderte con facilidad. Según la ropa que visten, sobre todo las mujeres, con gran colorido, ellas ya saben de donde procede cada vendedora, puede lucir una blusa floreada, falda de lana, una faja roja o un rebozo amarillo... Exhiben objetos de barro, hechos también con carrizo, textil, etc. Es realmente toda una experiencia humana que desborda el espíritu y amplía la mente.
El colorido de México se exhibe en estos mercados con gran riqueza y exhuberancia de brillos y centellas, en cada una de sus formas mostradas, todo es un lujo de colores, todo resplandece como si fuera la verdadera fiesta indígena. En estos mercados se practica mucho el trueque a las primeras horas de la mañana.

Antiguamente en los tianguis, existían jueces que intervenían en los tratos comerciales, para que hubiese justicia y no engaño. El trueque era la transacción final y se usaban semillas de cacao como dinero. Pero el regateo es importante, si no hay regateo, ni la venta ni la compra es buena. Con mucho respeto, pero hay que “negociar” para que al tianguis no le falte nada y para tener la impresión de que todos han ganado algo en el trato.

He de destacar la importancia que tiene la mujer mexicana en este trabajo del tianguis. Sin ella no hay color, ni sabor, ni olor a flores, su actividad es esencial, su entrega, su sacrificio, su estar, su vestir, su dedicación, su seriedad y su sonrisa hacen que el tianguis sea eterno en el ir y devenir de México. Aunque no tengas dinero para comprar nada, o nada para vender, visitar estos tianguis es un verdadero placer, una verdadera experiencia física y espiritual.

Y como en la moraleja del filósofo chino, esta visita te servirá para que después de pasear el mercado, en forma de meditación y al final del trayecto, cuando ya lo hayas visto todo – si puedes verlo todo- y te sientas cansado, como resumen, podrás sonreír, pensar y saber que en realidad nada necesitas. O tal vez sí, necesitabas el calor humano de los tianguis, que siempre compensará tu alma con la enseñanza de la gran sabiduría ante el esfuerzo y el trabajo de los pueblos de Meso América.
Eso es algo que todos necesitamos entender aunque nos falte lo material. El trueque es dar y recibir, en suma compartir el momento.

Comentarios

25 Dec , 15
¿Qué es un tianguis? Leyendo tu nota, Julie, me llevaste nuevamente a los tianguis que he recorrido en México, sobre todo los que se dan previos a la celebración de la tradición del día de los muertos. Aunque nosotros en Ecuador no los llamamos tianguis, los mercados indígenas en mi país son similares. Son una fiesta a los sentidos. Te adentras en uno de ellos y no quieres salir, porque siempre hay algo más que ver y aprender. Gracias por llevarme nuevamente a recorrerlos con la imaginación.  

29 Oct , 15
tianguis Que interesante esto de los tianguis. Me ha encantado. Siempre nos das cosas nuevas y bonitas. Gracias por tu generosidad.

5 Oct , 15
Camino a España... Un placer cotidiano es para quienes crecimos en esos pasillos donde la fiesta de los sentidos se lleva a cabo, bien dicho Julie. No puedo esperar por llevarte una vez mas. Por ahora viajo a España y por cada camino recorrido, la fiesta y el color nos acompañan. Vivamoslo...

5 Oct , 15
Camino a España... Un placer cotidiano es para quienes crecimos en esos pasillos donde la fiesta de los sentidos se lleva a cabo, bien dicho Julie. No puedo esperar por llevarte una vez mas. Por ahora viajo a España y por cada camino recorrido, la fiesta y el color nos acompañan. Vivamoslo...

5 Oct , 15
Precioso e interesante Precioso e interesante recorrido en palabras, paisajes, gentes... Gracias, Julie, ha sido un placer este conocimiento que nos ofreces , este viaje a la cultura mexicana a través de ti. Un abrazo grande   montserrat martínez c.

3 Oct , 15
¿Qué es un trianguis? Por es digno de admirar que todavía queden estos mercados indégenas y que no menguen por las grandes superficies de hipermercados. Desde luego México siempre será lindo. Lo llevas en tu corazón. Un gran abrazo

2 Oct , 15
Gracias por compartir con Gracias por compartir con nosotros, Julie, todo lo que conoces y te enamora. Un abrazo muy grande. Maria G. Vicent

2 Oct , 15
Enhorabuena Si no se ama sobre lo que se escribe difícilmente podrá hacerse un texto tan bien escrito e informado como el que has hecho, Julie. Mi emhorabuena una vez más y muchas gracias. Un fuerte abrazo. Isabel F.B. de Quirós  

2 Oct , 15
Felicidades! Muy completo y Felicidades! Muy completo y enriquecido con tu investigación sobre nuestros tianguis, abrazos Julie! / Rubén y Paty.

2 Oct , 15
Preciso y preciosa Preciso y preciosa descripción. Gracias por ayudarnos a comprender y amar el lenguaje tan rico como la humanidad. Un abrazo de un paisano y amigo.
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Mario Daniel Villagra

Nació en 1987. Docente , periodista e investigador. Editó El barrio del tambor, la marca negra en el bicentenario (dos ediciones); Agmer. Un gremio escuela; Poemas del Principiante . Salió en Antología Poética de Juan Laurentino Ortiz (Arg.) y en la Revista Digital Literatura y Poesía, de México. Productor de la serie audiovisual Su móvil, nuestro móvil.

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