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Roger Casement en Iberoamérica

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La exposición, que se ubica en la Galería Guayasamín, se podrá visitar del 11 de octubre al 3 de enero de 2013. Gracias a una serie de fotografías y documentos, los visitantes podrán asomarse a la vida de Roger Casament y a su época. Pero también al mundo del que fue testigo y al que denunció de un modo incansable en sus escritos y testimonios (los abusos del sistema colonial en Perú y el Congo).  Esta muestra deja constancia de la mirada de Casement, por momentos indignada y rabiosa, que en ocasiones se acerca al apunte antropológico o etnográfico. Una visión en profundidad sobre un mundo complejo y a menudo injusto. La Embajada de Irlanda, la Casa de América y la Secretaría General Iberoamericana organizaron la presentación de la exposición Roger Casement en Iberoamérica: El caucho, la Amazonía y el mundo atlántico, el pasado 10 de octubre a las 19.30. Mario Vargas Llosa disertó sobre Roger Casement, el protagonista de su última novela El sueño del celta, poeta y patriota irlandés e importante defensor de los derechos humanos en general y de los pueblos indígenas en particular. Participantes: -Enrique V. Iglesias, Secretario General Iberoamericano, SEGIB. -Justin Harman, Embajador de Irlanda. -Angus Mitchell, comisario de la exposición. -Tomás Poveda, Director de Casa de América. Fecha de la inauguración: miércoles 10 de octubre de 2012. Hora: 19.30. Lugar: Anfiteatro Gabriela Mistral. Entrada libre hasta completar aforo. Fechas de la exposición: del 11 de octubre al 3 de enero de 2013. De lunes a viernes de 11:00h a 19:30h. Sábado de 11:00 a 15:00h. Domingos cerrado. Lugar: Galería Guayasamín. Entrada libre hasta completar aforo.   dfty dfty dfty      
"Roger Casement, diplomático, escritor y nacionalista irlandés, fue sin lugar a dudas un hombre adelantado a su tiempo. Defendió el principio de la dignidad del ser humano y los derechos de los pueblos indígenas mucho antes de que tales conceptos tuvieran una vigencia más extendida. Su compromiso con los derechos individuales y su rechazo de la crueldad del colonialismo moderno estaban indiscutiblemente influenciados por sus raíces y su creencia en el nacionalismo irlandés, que finalmente condujo a su importante papel en la emergencia del independentismo irlandés. Cuando se creó el nuevo Estado irlandés en 1921, el ejemplo de Casement fue de gran inspiración para sus perspectivas internacionales y su firme adherencia a los valores universales de la igualdad y los derechos individuales. El papel de Casement recibió el debido reconocimiento con un funeral de Estado que tuvo lugar en Dublín en 1965 con motivo del retorno a Irlanda de sus restos mortales. La piedra angular de la política exterior irlandesa sigue siendo el fomento de los derechos humanos y el estado de derecho, tanto a través de programas asistenciales como en sus intervenciones regulares sobre derechos humanos y temas legales y de justicia en importantes foros internacionales, en particular las Naciones Unidas. Casement estableció un precedente para las actuales campañas internacionales de derechos humanos. Ha sido enorme su contribución al nacimiento de la legislación moderna en materia de derechos humanos. De hecho ha sido, con toda razón, descrito como uno de los fundadores del discurso moderno sobre Derechos Humanos y derechos de los pueblos indígenas. Joseph Conrad le comparó con Bartolomé de las Casas, el distinguido fraile dominico, historiador y reformista social que en la España del siglo XVI se convirtió en todo un símbolo de la lucha por la justicia y los derechos de los amerindios. Las experiencias de Casement en el Congo desde la década de 1880 hasta principios del siglo XX le enfrentaron con una enorme crueldad y explotación. Había sido testigo ocular, pero no un testigo ocular pasivo, de incalificables actos de inhumanidad – crueldades que Conrad evocó bajo el velo de la ficción en su novela clásica El corazón de las tinieblas (1902). Roger Casement observó ese corazón de las tinieblas mientras viajaba en barco de vapor hacia zonas remotas del alto Congo. Su informe, publicado en 1904 como libro blanco, ha sido descrito como una “formidable condena de un sistema basado en la opresión y la crueldad”. Dos años después, Casement viajó a Brasil donde investigó las atrocidades que estaban teniendo lugar en la región del Putumayo en contra de los Amerindios recolectores de caucho para la empresa Peruvian Amazon Company. Sus concienzudas investigaciones ayudaron a poner al descubierto el sistema de esclavitud al que se veían sujetos los trabajadores del caucho. Aunque a Casement y Bartolomé de las Casas les separan los siglos, la comparación de ambos personajes es muy apropiada. Ambos sacaron a la luz las prácticas comerciales coloniales que ofendían a las poderosas fuerzas políticas de su tiempo. A pesar de la incomodidad de estar del lado del desvalido, ambos hombres habían emprendido el camino, citando a de las Casas, ‘dedicado a la tarea de buscar un remedio para el pueblo nativo de lo que llamamos ‘las Indias’ con el fin de que ‘los estragos y las masacres allí cometidas, contrarios a toda razón’, pudieran cesar. Estas palabras, y las acciones de ambos hombres, resuenan entre los activistas de todo el mundo que han participado en luchas similares a favor de la igualdad y dignidad del ser humano. A principios del siglo veinte, el papel pionero de Casement centró la atención mundial sobre los excesos y el impacto humanitario de la explotación colonial moderna. Tras la publicación de los informes de Casement sobre el Congo y el Putumayo, ya no era posible que la gente se preguntara: ‘¿Por qué no nos dijeron nada?’ Su trabajo, incluyendo sus impactantes fotografías, galvanizó la opinión pública y ayudó a desacreditar la industria extractora del caucho, persuadiendo finalmente a los gobiernos y a las compañías de la época para que adoptaran un planteamiento ético en el ejercicio de sus intereses comerciales en el extranjero. En muchos sentidos un individuo afligido, Casement pasó de ser servidor del orden colonial a rechazar las prácticas coloniales y finalmente a denunciar el propio concepto de imperio. Este viaje lo capta magníficamente Mario Vargas Llosa en su biografía novelada El sueño del celta. Cuando Vargas Llosa visitó Dublín hace algunos meses para participar en el Writer´s Week, mantuvo una reunión con el Presidente de Irlanda, Michael D. Higgins, y le explicó como había tenido conocimiento de Casement a través de la obra de Conrad. Comentó que, aparte de ser un gran defensor de los derechos humanos y de los pueblos indígenas, Casement era también un inteligente observador de la naturaleza, la sociedad y la diversidad humana que cruzaron su compleja y aventurera vida. Le estoy enormemente agradecido a Mario Vargas Llosa por haber aceptado mi invitación para apoyar esta exposición y hablar en la inauguración. Dado el enfoque de Casement sobre las Américas, pensamos que era importante que la exposición tuviera lugar bajo los auspicios de la Secretaría General de Iberoamérica. Le agradezco al Secretario General, Enrique Iglesias, anteriormente Ministro de Asuntos Exteriores de Uruguay y Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, su apoyo y su comentario que figura en esta publicación. No se me ocurre un lugar más apropiado para esta exposición que la Casa de América, una institución pública y el principal lugar de encuentro en Madrid entre los países de las Américas y Europa. Le doy las gracias al Director General, Tomás Poveda Ortega, y a sus colaboradores. Finalmente, quisiera agradecer al Comisario, Angus Mitchell, cuya energía y exhaustiva investigación han culminado en esta magnífica exposición fotográfica y cuyo artículo en esta publicación nos proporciona una valiosa introducción a la extraordinaria vida y época de Roger Casement, y la manera fundamental en que cambió nuestro entendimiento de los Derechos Humanos. La financiación de esta exposición ha sido a cargo del Departamento Cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores y Comercio de Irlanda. Fue expuesta por primera vez por la WB Yeats School of Irish Studies de la Universidad de São Paolo, y le agradezco a la Profesora Laura Izarra su papel de Comisaria Adjunta de esa exposición".

Justin Harman, Embajador de Irlanda

 

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